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lunes, 30 de enero de 2012

Trdlo: rico rico

Trdlo, además de algo impronunciable, es una de las cosas más ricas que hemos probado en Praga. Nosotros lo hemos bautizado como el "churro checo" ya que la tradición de comerlo y venderlo es más o menos como la de los churros, en puestecillos callejeros, en Navidad y con bebidas calientes de acompañamiento.

Trdlo: el "churro checo"
Trdlo en realidad es el palo en el que va enrollada la masa, hecha con harina, que forma el Trdelnik, que es el nombre de verdad (aunque lo anuncian en todas partes como trdlo). La masa se va enrollando alrededor del palo formando un cilindro con aspecto de muelle. Después se recubre con harina de nueces y azúcar y se le echa canela. El trdlo se pone a dar vueltas sobre el fuego y cuando se dora... ¡listo para comer! La textura es algo más suave que la corteza del pan y el saborcillo que le da la canela es increíble.

Si queréis saber alguna cosa más sobre trdlos y trdelniks (advertencia para estudiantes de checo: seguro que esas palabras no son plurales reales), aquí os dejamos el enlace a la Wikipedia.

Si alguna vez venís en Navidad, os lo encontraréis por todas partes, aunque el resto del año igual es más difícil de encontrar. Al parecer suelen tenerlo en todas las ferias y celebraciones, así que estaremos al acecho porque ¡lo echamos de menos!

[ÚLTIMAS NOTICIAS: Avistado puesto de Trdlos en Malostranska namesti! Qué bien nos ha sentado!!!]

viernes, 20 de enero de 2012

¡¡Nosotros somos guapos!! - Clase de checo

Aunque amenazábamos con dejarlo porque es tremendamente difícil, la verdad es que a la vuelta de las vacaciones de Navidad, nos hemos vuelto animar con el checo. Ok, asumimos que jamás lo hablaremos... digamos que... bien... pero sí queremos entender algo más. Así que , después de otro curso intensivo, en la misma academia de la última vez, nos hemos enrolado en otro curso más cada lunes de 18:30 a 20:00.

Queremos pensar que la cosa va dando sus frutos y ya somos capaces de hacer algunas frases completas correctamente. Así que ahora tenemos a Zusanna, nuestra compañera checa, frita a preguntas y corrigiendo nuestras errores. Suerte que ella estudia español, así que el bombardeo es mutuo.

Para los que queráis saber un poquito más de checo, aquí os dejo el verbo ser. La verdad es que es más útil que te enseñen a decir el verbo quiero (quiero pan, quiero agua, quiero vacaciones!!) pero tooodos los libros de texto empiezan por el verbo ser, qué se le va a hacer.

No os hagáis ilusiones, en checo hay que conjugar los verbos como en español, así que hay que estudiar un poquito. Otro día os hablaremos de las diferentes conjugaciones que hay, pero de momento, para que no os asustéis y nos sigáis al mundo checo, aquí tenéis.
  • (Yo)  jsem krásny/krásna (para chico - guapo / para chica - guapa)
  • (Tu)Ty jsi krásny/krásna
  • (Él / ella) On/ona je krásny/krásna
  • (Nosotros/as) My jsme krásni
  • (Vosotros/as) Vy jste krásni
  • (Ellos/as) Oni jsou krásni
¡Para que podáis soltar un piropo nada más llegar!

Na schledanou!!



miércoles, 18 de enero de 2012

Hacer la compra en Praga (2) ...

No es tan fácil como parece! Qué sí, hombre, que es muy fácil! Pero no sabía como empezar este post. La costumbre de comprar día a día, o varias veces a la semana, está muy arraigada en Praga, incluso entre gente joven (al menos joven como yo!). Los praguenses compran multitud de productos frescos, sobre todo verdura, en las tiendas de barrio; pero también la carne, la fruta, el pan... el pescado menos porque aquí hay poco. Como decía, no hacen demasiada compra en grandes superficies, y de hecho a gente de mas edad, ver la carne en barquetas le resulta extraño y no suele comprarla. Pero poco a poco va habiendo supermercados, y yo voy a escribir desde el punto de vista de un extranjero viviendo en Praga, y voy a resumir ciertos hechos curiosos.
Productos individuales
La mayoría de productos se venden individualmente. Y aunque suena lógico, no lo es tanto acostumbrados a España. Desde los bricks de leche a las cervezas, pasando por las botellas de agua, y hasta los yogures, se venden de uno en uno. Si, hasta los yogures. Pack de 24? Impensable. De 12? Tampoco. Bueno, de 6. NO. Si hay dos yogures juntos, ya es raro, asi que a la cesta, de uno en uno. Bricks de leche? De uno en uno. Lo de coger el pack de 6 no se ve aquí. Latas o botellines de cerveza? lo mismo, de uno en uno. Tampoco exageremos, los tranchetes los venden en packs... de 6 u 8, no mucho mas!. Ni que decir tiene que es super incómodo para la cesta/carro, y más para la bolsa.
No hay tamaño familiar

En efecto, lo que habéis leído: no hay tamaño familiar de nada. Vamos a hacer una prueba. Piensa en las galletas que desayunas. Piensa en la caja en la que vienen. Si apuesto a que la caja trae al menos 2 "paquetillos" de plastico con bastantes galletas dentro (si no 3 ó 4), acierto con probabilidad bastante alta. Las Chiquilin (vienen 3 ó 4, no?). Las Fontaneda lo mismo.. Hasta las Principe pueden venir en packs de 3 o 4 "rollos". Pues aquí no. Se compran paquetitos pequeños de galletas (130g!!). Como decía arriba, ¿Tranchetes? No hay de 20 ó 24 láminas. hay de 8. Los cereales? Caja pequeña. Aceite? Máximo un litro, pero casi es mas normal que sea más pequeño. Como en España, pero sin garrafas de 3 ó 5 litros.
Pero esto no se limita a la comida... Gel de baño? como el Champú. No hay ese Sanex enorme que todos tenemos en casa. Si encuentras uno mediano da gracias. Jabón de Manos, lo mismo. Y así con todo!

Asi que cuando hagas las compra en España fíjate en todo aquello que compras en paquetes grandes. Parece que no, pero es útil!

Dobrý večer z Prahy!

domingo, 1 de enero de 2012

Una noche en la ópera de Praga


Todo el mundo debería ver una vez en la vida La Traviatta. Incluso quienes no son muy amigos de la música, disfrutan con ella. Da igual el italiano, la historia y algunos de los fragmentos más conocidos de la historia de la ópera, son suficiente. Y si es en el State Opera de Praga y por 24€, mejor que mejor!


El edificio de la ópera de Praga es uno de esos teatros elegantes en los que todos imaginamos vestidos de época y nobles espiándose unos a otros. Paredes doradas, butacas de terciopelo rojo, angelotes con trompetas asomando por todas partes… El escenario es un plus a la representación.

Cómo ya hemos comentado en otros posts, asistir a un concierto de música clásica o a una ópera en Praga es fácil y barato. No es necesario comprar las entradas con mucha antelación, ya que las representaciones son constantes. Durante los meses de Noviembre y Diciembre, La Traviatta se ha representado 4 veces y continúa en Enero. Normalmente, 8 ó 9 representaciones se van alternando a lo largo del mes: hoy es La Traviatta, pero mañana es Carmen y ayer fue Rigoletto. Un completo lujo. A esto añadimos el gusto por la música que hay en República Checa (es difícil subir al metro y no ver a alguien cargando con un instrumento musical) y tenemos una estupenda orquesta para acompañar a las voces.

Curiosamente, el segundo anfiteatro donde nos sentamos, estaba completamente lleno de españoles. Cómo se nota el puente de la Constitución. Por lo que vimos, en Madrid no debía quedar ni un alma! Asomándonos al patio de butacas, podíamos ver todo tipo de gente, desde mujeres con vestido largo, hasta turistas en vaqueros. Aunque no hay un código de vestuario estricto, desde la página web de la ópera, se aconseja acudir arreglado y evitar vaqueros y chandals, pero a la hora de la verdad…

No voy a contar nada sobre la historia, pero como en toda ópera de Verdi, hay amor, sacrificio, drama… vamos, un culebrón en toda regla, como debe ser. Preparaos para disfrutar con el archiconocido “Brindis”, con el “Ámame Alfredo” que popularizó Pretty Woman o a descubrir el “Addio del Pasatto”, sin duda el pasaje más triste y emocionante.

Si no he conseguido poneros los dientes largos, aquí os dejo un enlace al primer fragmento de la ópera en la versión que Zeffirelli llevó al cine en 1982. Imposible ver una puesta en escena mejor (lo cierto es que la de Praga dejaba un poquito que desear… moderneces… desnudo integral incluido…. en fin…). Plácido Domingo interpretaba a Alfredo, así que es complicado ver algo mejor. ¡Disfrutad!


lunes, 26 de diciembre de 2011

Pivo: La primera palabra que aprenderás en checo


Los checos con la cerveza (pivo) son equivalentes a los españoles con el fútbol. Cada tarde entre 19 y 21h las “kavarnas” o cafeterías (kava=café), se llenan a rebosar de gente que queda con los amigos a la salida del trabajo. 

El sistema es fácil: entras, te sientas en el hueco que haya (incluidas mesas ocupadas, aquí es habitual sentarse junto a desconocidos así que no os asustéis) y pones un posavasos sobre la mesa. Por lo que hemos oído, hay en lugares en los que poner el posavasos ya significa “quiero una cerveza”, pero en general suelen acercarse a preguntar por si las moscas.

Además de “pivo”, anotaos estos dos palabras: male (pequeña) y velke (grande). Contad que una “velke pivo” es medio litro de cerveza para no pedir más de la cuenta. El precio, aunque ya no es 1 euro como era hace unos años, no es mucho mayor. Fuera de las zonas turísticas, por unas 30 ó 40 coronas (1,20/1,60€) tendrás tu cerveza. En algunas zonas del centro o restaurantes caros, pueden llegar a pedir casi 100 coronas (por ejemplo en los bares dentro del recinto del castillo de Praga o en el aeropuerto), pero eso es una completa exageración para los checos.
Compartiendo mesa en una kavarna

En cuanto a las marcas, la verdad es que hay para elegir. Hay buena cerveza de cebada y la de trigo también es bastante común. Nosotros hemos intentado hacer un pequeño casting de cervezas comprando una botella de cada marca para ir probando. Las más famosas son las que se llevan el premio. Probad la Pilsner Urquell (la encontraréis por todas partes), la Gambrinus o la Budwaiser Budwar. Cualquiera de ellas os dejará buen sabor de boca.

Así que pedid una (jedno) “velke pivo” a la camarera y brindad con un sonoro “prosim” y a pasar buena tarde.

jueves, 22 de diciembre de 2011

Los checos, la repostería y algunas costumbres navideñas


Hace unos días, nuestra compañera Zusanna nos sorpendió. Llegó a la oficina cargada de regalos: una bolsita con carbón, una botella de vino checo, una rama dorada y una enorme caja de pastas.

Por lo que nos contó, es una tradición checa compartir dulces caseros con los amigos. Cada familia cocina sus propias pastas o galletas y queda con los amigos de manera que se juntan en la mesa con variedad de dulces para probar. Es como nuestras bandejas de turrón, polvorones y mazapán pero más casero. La verdad es que si entras en cualquier supermercado, por pequeño que sea, la sección de productos dedicados a repostería es inmensa en comparación a cualquier otra (exceptuando la de chocolatinas y agua embotellada…. increíble). Montones de tipos diferentes de harina, bandejas enteras de …., …. pensaba hacer una lista de productos, pero entre que todo está en checo y que no somos unos expertos, la verdad es que no tenemos ni idea de qué demonios venden, pero todo tiene fotos de tartas y dulces apetecibles.


Total, que por lo que nos imaginamos, cada Navidad debe ser un concurso para conseguir las mejores pastas de la fiesta. Hay gente que comienza a preparar su planning de repostería hasta 4 semanas antes!!

En cuanto a los otros regalos:
El primer paquetito era una pequeña bolsa con trocitos de carbón. No es que nos hayamos portado mal, sino que es habitual encender brasas en Navidad para ambientar y dar calor en el polo norte checo.

Sobre la botella, al parecer el vino checo es bastante bueno aunque tenga poco nombre. La región de Moravia es conocida por sus viñedos y el único vino que hemos probado, uno tipo Lambrusco, estaba muy bien. Os mantendremos informados.

La rama de árbol dorada es una parecida en uso al muérdago de los americanos. Hay que colgarla en algún lugar alto y si una chica se para debajo, se la puede besar (aunque se supone que quien te bese se casará contigo, así que cuidadito). Aunque no entendimos el nombre de la planta, al parecer es un parásito de algunos árboles, así que se corta, se pinta de plateado o dorado y se vende en Navidad. Dinero extra para algo que habría acabado en la papelera, y todos contentos.

Todo esto nos ha dejado con un terrible dilema: ¿qué demonios le traemos a Zusanna cuando volvamos de España?

Se aceptan sugerencias.

sábado, 17 de diciembre de 2011

Ruzyne, Frankfurt, Barajas - Un día de aeropuertos



Una de las cosas que tiene vivir a caballo entre Madrid y Praga, es que no hay más remedio que pasar bastante tiempo de aeropuerto en aeropuerto. Aunque intentamos comprar vuelos directos, algunas veces es imposible cuadrar fechas, horarios y precios. La escala en estos casos es obligada.

El viaje empieza hoy con una caminata de 10 minutos entre Hradcanska y Dejvice para coger el autobús 119 (24 coronas por 30 min como el servicio regular, aunque en teoría hay que pagar medio billete más para las maletas). Es probablemente el medio más barato de llegar al aeropuerto de Praga. Aunque hay otros autobuses, la ventaja del 119 es que empieza en la estación de metro de Dejvice, cabecera de la Línea A, lo que permite llegar rápidamente desde el centro.
El autobús va prácticamente vacío. El aeropuerto de Praga suele estar bastante activo a primeras horas de la mañana y después la actividad va decayendo. Desde luego a las 13h de un sábado, había poca gente circulando. Pasamos por la Terminal 3, la Terminal 1, para vuelos a países no Schengen, y finalmente, llegamos a la Terminal 2, desde la que salen los vuelos a países Schengen o sea, a Madrid, o, en este caso, a Frankfurt que será el punto de nuestra escala.

Tras un vuelo de 50 minutos con Lufthansa, llegamos al aeropuerto de Frankfurt, uno de los más activos de Europa. Decimos adiós de momento al checo (esperamos que no se nos haya olvidado todo a la vuelta), y nos sumergimos en el caos de idiomas que es el aeropuerto alemán. Cada vuelo es anunciado por megafonía en 3 idiomas: alemán, inglés y el idioma del lugar de destino. Chinos, canadienses, rusos… desde Frankfurt se puede volar casi a cualquier sitio.
Otra característica del aeropuerto de Frankfurt es el stress. Mucha gente aterriza aquí para una conexión rápida con otros vuelos y las carreras son habituales cuando el vuelo de origen viene con retraso. Si ponéis un poco de atención, seguro que veréis pasajeros angustiados buscando su puerta de embarque. Stop agobios! Aunque es un aeropuerto grande, una hora es más que suficiente para hacer la conexión.

Una vez en el pequeño autobús que nos lleva hasta el avión de Spanair, nos encontramos con eso que caracteriza cada vuelo de regreso a casa: los españoles. Qué le vamos a hacer! Somos incorregibles! Al fondo, una mujer proclama a voz en grito que en La Rioja se vive fenomenal, mientras otros nos removemos incómodos al ver las caras de espanto de los alemanes. “Si es que siempre tenemos que dar la nota”, dice alguien. Todos asentimos avergonzamos hasta que una chica de León dice “Pues le puedo decir por experiencia que cuando se vive fuera, esto se echa de menos. Aquí ya me siento como en casa”. Pues tiene parte de razón! Somos escandalosos a más no poder pero en el fondo...

Con un “Buenas tardes”, entramos en el avión y nos preparamos para el viaje. En mi cabeza repaso este primer mes de aventura. Espero que vengan muchos más igual de buenos. Pero de momento, lo que más me apetece es comer polvorones.

¡Feliz Navidad!