Una de las cosas que tiene vivir
a caballo entre Madrid y Praga, es que no hay más remedio que pasar bastante
tiempo de aeropuerto en aeropuerto. Aunque intentamos comprar vuelos directos,
algunas veces es imposible cuadrar fechas, horarios y precios. La escala en
estos casos es obligada.

El autobús va prácticamente
vacío. El aeropuerto de Praga suele estar bastante activo a primeras horas de
la mañana y después la actividad va decayendo. Desde luego a las 13h de un
sábado, había poca gente circulando. Pasamos por la Terminal 3, la Terminal 1,
para vuelos a países no Schengen, y finalmente, llegamos a la Terminal 2, desde
la que salen los vuelos a países Schengen o sea, a Madrid, o, en este caso, a
Frankfurt que será el punto de nuestra escala.
Tras un vuelo de 50 minutos con
Lufthansa, llegamos al aeropuerto de Frankfurt, uno de los más activos de
Europa. Decimos adiós de momento al checo (esperamos que no se nos haya
olvidado todo a la vuelta), y nos sumergimos en el caos de idiomas que es el
aeropuerto alemán. Cada vuelo es anunciado por megafonía en 3 idiomas: alemán,
inglés y el idioma del lugar de destino. Chinos, canadienses, rusos… desde
Frankfurt se puede volar casi a cualquier sitio.

Una vez en el pequeño autobús que
nos lleva hasta el avión de Spanair, nos encontramos con eso que caracteriza
cada vuelo de regreso a casa: los españoles. Qué le vamos a hacer! Somos
incorregibles! Al fondo, una mujer proclama a voz en grito que en La Rioja se
vive fenomenal, mientras otros nos removemos incómodos al ver las caras de
espanto de los alemanes. “Si es que siempre tenemos que dar la nota”, dice
alguien. Todos asentimos avergonzamos hasta que una chica de León dice “Pues le
puedo decir por experiencia que cuando se vive fuera, esto se echa de menos. Aquí ya me siento
como en casa”. Pues tiene parte de razón! Somos escandalosos a más no poder pero
en el fondo...
Con un “Buenas tardes”, entramos
en el avión y nos preparamos para el viaje. En mi cabeza repaso este primer mes
de aventura. Espero que vengan muchos más igual de buenos. Pero de momento, lo
que más me apetece es comer polvorones.
¡Feliz Navidad!
Pues has escrito en plural... y yo creo que ibas sola!! ;)
ResponderEliminarBeso!
A lo mejor si que iba acompañada...
ResponderEliminarSe llama licencia poética... :P
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