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jueves, 9 de febrero de 2012

Transporte en Praga (1): El Metro

El sistema de transporte en Praga es bastante completo, entre tranvía, autobús y metro. La mayor diferencia respecto al español, es que los billetes se compran por tiempo, y son válidos para cualquiera de los 3 medios. Es decir, puedes comprar uno por media hora, ir en bus, luego en tranvía y por último en metro, siempre que sea dentro de esa media hora.
El billete básico son 90 minutos y cuesta 32 coronas; hay una opción "corta" (short term) válida para media hora y que cuesta 24 coronas, y de 24 y 72 horas, costando 110 y 310 coronas respectivamente, siempre hablando de adultos y de la zona interior de Praga. Hay tarifas diferentes para niños, jóvenes, mayores y estudiantes (ver aquí), otras para el resto de zonas (aquí), abonos, etc.

Una curiosidad es que se puede pagar por SMS (desde móvil checo, se entiende), mandando un mensajito con el texto DPTNN al 90206, siendo NN el precio que se quiere pagar (entre los disponibles). A los dos minutos o así, se recibe una respuesta indicando hasta qué hora es válido el "billete". Ojo que enviar el SMS, además de los que cueste el propio billete, cuesta la tarifa soporte (que en Vodafone es 1.2CZK, unos 0,05€; más barato que en España, donde la tarifa soporte es 0,15€).
Salvo que se haga por SMS, se compran los tickets en quioscos (Relay, como en los aeropuertos), maquinas expendedoras (un poco liosas pero sabiendo lo de arriba está fácil), o en las taquillas, y luego se "pican" en la entrada (donde no hay barreras, ni torniquetes, por si has pagado por SMS o tienes abono), o en el bus o tranvía. Eso sí, en dos meses nos han parado dos veces los revisores
El Metro
Ahora me voy a centrar un poco mas en el Metro. Sólo tiene 3 líneas, nombradas A, B y C; también se identifican por sus colores, verde, amarillo, y rojo. La línea A atraviesa Praga de noroeste a sureste (ahora la están ampliando); la B de este a oeste (ligeramente de norte a sur) y la C de norte a sur.... mas o menos. Mejor un plano, ¿no?. Este
Las 3 líneas se cruzan en 3 estaciones, que engloban el centro (la zona turística, Mustek, Muzeum, Florenc), que está bastante bien comunicado; el plano de las líneas en los vagones incluye en cada parada "dibujitos" de las atracciones turísticas mas representativas de la zona.

Los andenes que hemos visto son siempre iguales, y están pensados para que sea bastante fácil coger la dirección correcta: hay un gran andén central donde se espera, y a cada lado se coge en una dirección. Un cartel con todas las paradas señala en la que estás, y hacia qué dirección se coge en cada andén, y qué paradas tienen transbordo (como solo son dos en cada línea, no es jaleo).

Florenc: ¡Viaje al centro de la tierra!
El extremo noroeste de la línea A es Dejvická (pronunciado "Deivitskaa"); es una parada a tener en cuenta pues desde esa parada salen y llegan los autobuses al aeropuerto (línea 119). Ojo, que como digo arriba están ampliando la línea y puede que Deijvicka deje de ser el principio...
Los trenes son largos, los vagones son anchos, están limpios...

¿Y qué más os puedo contar?
Ah! Que las escaleras en Hradcanska para bajar a los andenes son bastante bastante bastante largas largas... pero es que las de Florenc ya son una cosa exagerada!!

Una última cosa que tenemos que averiguar es el horario (que aunque parezca mentira he sido incapaz de encontrar en la web), y si hay que pagar por maleta, que nos suena que sí... Investigaremos.


sábado, 17 de diciembre de 2011

Ruzyne, Frankfurt, Barajas - Un día de aeropuertos



Una de las cosas que tiene vivir a caballo entre Madrid y Praga, es que no hay más remedio que pasar bastante tiempo de aeropuerto en aeropuerto. Aunque intentamos comprar vuelos directos, algunas veces es imposible cuadrar fechas, horarios y precios. La escala en estos casos es obligada.

El viaje empieza hoy con una caminata de 10 minutos entre Hradcanska y Dejvice para coger el autobús 119 (24 coronas por 30 min como el servicio regular, aunque en teoría hay que pagar medio billete más para las maletas). Es probablemente el medio más barato de llegar al aeropuerto de Praga. Aunque hay otros autobuses, la ventaja del 119 es que empieza en la estación de metro de Dejvice, cabecera de la Línea A, lo que permite llegar rápidamente desde el centro.
El autobús va prácticamente vacío. El aeropuerto de Praga suele estar bastante activo a primeras horas de la mañana y después la actividad va decayendo. Desde luego a las 13h de un sábado, había poca gente circulando. Pasamos por la Terminal 3, la Terminal 1, para vuelos a países no Schengen, y finalmente, llegamos a la Terminal 2, desde la que salen los vuelos a países Schengen o sea, a Madrid, o, en este caso, a Frankfurt que será el punto de nuestra escala.

Tras un vuelo de 50 minutos con Lufthansa, llegamos al aeropuerto de Frankfurt, uno de los más activos de Europa. Decimos adiós de momento al checo (esperamos que no se nos haya olvidado todo a la vuelta), y nos sumergimos en el caos de idiomas que es el aeropuerto alemán. Cada vuelo es anunciado por megafonía en 3 idiomas: alemán, inglés y el idioma del lugar de destino. Chinos, canadienses, rusos… desde Frankfurt se puede volar casi a cualquier sitio.
Otra característica del aeropuerto de Frankfurt es el stress. Mucha gente aterriza aquí para una conexión rápida con otros vuelos y las carreras son habituales cuando el vuelo de origen viene con retraso. Si ponéis un poco de atención, seguro que veréis pasajeros angustiados buscando su puerta de embarque. Stop agobios! Aunque es un aeropuerto grande, una hora es más que suficiente para hacer la conexión.

Una vez en el pequeño autobús que nos lleva hasta el avión de Spanair, nos encontramos con eso que caracteriza cada vuelo de regreso a casa: los españoles. Qué le vamos a hacer! Somos incorregibles! Al fondo, una mujer proclama a voz en grito que en La Rioja se vive fenomenal, mientras otros nos removemos incómodos al ver las caras de espanto de los alemanes. “Si es que siempre tenemos que dar la nota”, dice alguien. Todos asentimos avergonzamos hasta que una chica de León dice “Pues le puedo decir por experiencia que cuando se vive fuera, esto se echa de menos. Aquí ya me siento como en casa”. Pues tiene parte de razón! Somos escandalosos a más no poder pero en el fondo...

Con un “Buenas tardes”, entramos en el avión y nos preparamos para el viaje. En mi cabeza repaso este primer mes de aventura. Espero que vengan muchos más igual de buenos. Pero de momento, lo que más me apetece es comer polvorones.

¡Feliz Navidad!