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Visita al campo de concentración de Terezin

lunes, 21 de mayo de 2012

Los billetes en República Checa


Ahora que todos estamos acostumbrados a viajar por ahí sin preocuparnos de la moneda, los billetes extranjeros parecen más que nunca sacados del Monopoly. 


Por si estáis pensando venir a la República Checa, sea de vacaciones o a quedaros, hoy os contamos un poco más sobre sus billetes, en parte por curiosidad y en parte para que no os timen. Por ejemplo los taxistas algunas veces dan a los turistas el cambio en florines húngaros o zlotys polacos timando al viajero.
bueno, pues ahí vamos uno por uno:


100 coronas - Color Verde 

Unos 4€ - Da para tomarse 2 cervezas

Aparece el famoso Carlos IV, el rey más importante de la República Checa y el que hizo que Praga fuera como es hoy en día por allá por mediados del siglo XIV. El famoso puente de Carlos se llama así por él y hay una estatua suya a la entrada, aunque con las mareas de turistas a veces pasa un poco desapercibida.


En el reverso, se ve un sello de la época del rey.


200 coronas - Color Naranja
Unos 8€ - Una entrada de cine y sobra para el tranvía

Aparece el filósofo Jan Amos Comenio al que se considera el padre de la Pedagogía. Jan pensaba que la educación y aprender varios idiomas era importante para el desarrollo y la comunicación humana. Además, quería dar la oportunidad a la gente que no pudiera asistir a una escuela de aprender, así que creó "el libro de texto". Un tipo interesante que viajó por toda Europa intentando extender sus extrañas ideas.
En el reverso, una mano adulta toca una mano infantil, metáfora del traspaso del conocimiento de generación en generación.

500 coronas - Color Marrón
Unos 20€ - Da para comer muy muy bien en un sitio de esos de los de 40€ por persona en Madrid.

Aparece la escritora Božena Němcová, que vivió a mediados del siglo XIX. Su obra "La abuela" es una de las novelas más importantes del Realismo checo. Al su obra influyó enormemente en Kafka. Sus restos reposan en el cementerio de Vysehrad junto a las grandes figuras públicas checas.
En el reverso, aparece una mujer tocada con flores y laureles.

1000 coronas - Color Morado
Unos 40 euros - Dos entradas para la ópera

Aparece el político Frantisek Palacký considerado junto a Carlos IV uno de los padres de la nación checa. Su labor histórica le llevó a escribir los 5 volúmenes que componen La Historia de la Nación Checa en Bohemia y Moravia libro que aún es usado como referencia para los historiadores modernos.
En el reverso, aparece un águila con las alas extendidas.



2000 coronas - Color Verde

Unos 80€ - Un billete de avión de Madrid a Praga en Wizzair

¡Para ver este billete hemos tenido que esperar a que vinieran a visitarnos! Y es que como todo es bastante barato, no solemos sacar mucho dinero del cajero y normalmente nos dan billetes de 1000 coronas.
Aparece la soprano Ema Destinnova o Emilie Kittlova, de gran fama en los años anteriores a la Primera Guerra mundial. Cantó en teatros de todo el mundo y se recuerdan especialmente sus representaciones junto a Enrico Caruso. Es normal que en este país donde ves más chelos en el metro que bolsas de la compra, eligieron a una cantante de ópera para uno de los billetes más grandes.
En el reverso, aparece la cabeza de una musa con laureles y racimos de uvas.
Además de estos, hubo billetes de 20 y 50 coronas ya retirados de circulación y existe uno de 5000 coronas que nunca hemos visto con Tomas Masaryk, el tercer padre de la patria checa como protagonista. 
Si alguna vez vemos uno de estos os lo haremos saber. Significará que nos va muy bien y que si os pasáis por Praga os invitaremos a una cerveza.



lunes, 14 de mayo de 2012

El tiempo en Praga

Hacía mucho que no escribía sobre el tiempo, y es algo interesante y que renovar a menudo. Nos avisaron que abril es el mes de las sorpresas, porque tan pronto hace calor como frío, amanece totalmente despejado y atardece lloviendo... Y así ha sido abril exactamente. Muchos días amaneció con Sol espléndido, impensable que pudiera llover, pero al atardecer el cielo empezaba a tornar plomizo y terminaba lloviendo. Unos días un ligero calabobos, otro sirimiri, otros una llovizna y muchos simplemente lluvia; muy pocos fueron chaparrones. Un día hizo un vendaval curioso: apenas podíamos andar contra el viento!!!

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Y llegó mayo, del que llevamos ya medio mes. Empezó como terminó abril, pero a los pocos días ha empezado a subir la temperatura, y dejado de llover por las tardes. "Lógico", pensamos. Ha ido mejorando hasta el pasado viernes 11, que estábamos a 30 grados en Praga. "Demasiado", pensamos. Pero anunciaron lluvias torrenciales y granizo para el finde. Y el viernes por la noche, en efecto, diluvió. Todo el sábado lloviendo y con un bajón espectacular de las temperaturas. El domingo tuvimos unos 10º de máxima, así que han bajado las temperaturas 20 grados en dos días. por cierto, 3 ó 4 de mínima. "Excesivo! ¿No hay término medio?"
Hoy lunes 14 de Mayo ya no llueve, pero hace un frío "interesante". 4 de mínima, 13 de máxima. Cielo nublado, sin viento.
Os recuerdo donde ver el tiempo aquí.

jueves, 3 de mayo de 2012

Apostila. Wine and Brasserie


No nos gusta comer en el centro de las ciudades. O mejor dicho, no nos gusta comer en la zona más turística de la ciudad. Suele estar llena de restaurantes con reclamos de "typical local cuisine", que luego habitualmente, no destacan por su calidad, pero sí por su alto precio.
El otro día tuvimos visita, y fuimos 5 personas a uno que está en un lateral de la Iglesia de Nuestra Señora en frente del Týn, concretamente en Týnská ulička 2. Lo conocía uno de los que venía, que ya había estado, y recordaba que le había gustado el Gulash... El Apostila.


Un único salón no muy grande, con luz tenue agradable, mesas de madera, servilletas de papel, y camareros bien vestidos, es lo primero que te encuentras al llegar. Lo segundo, lo que ya has visto fuera, que es precio de turista. Es cierto que no era un "pub" cualquiera, sino que por la decoración (moderna, cuidada), el ambiente (tenue, agradable), parecía un sitio tirando a lujoso (pero tampoco mucho).
Fuera decía -como no-, típica comida checa; curiosamente, la carta no tenía Gulash, que es de los platos más típicos.

Pedimos un par de cervezas (a 70 coronas cada una, compárese con otras entradas del blog), y una botella de agua, y un par de vasos de vino. Como curiosidad, contaré que estos dos primeros vasos venían bastante vacíos; no dices nada pensando "qué poco sirven aquí". Al pedir otros dos vasos, dijeron que ya no quedaba esa marca (habían terminado la botella en los 2 primeros), y los nuevos venían con una cantidad considerablemente mayor.
 Mientras decidíamos (solo nos trajeron la carta de cocina checa, no nos ofrecieron ni el menú de degustación, ni la carta brasserie que aparece en la web), nos trajeron un pequeño aperitivo cortesía de la casa. Un vaso de chupito (de los altos) con una crema de marisco con una espuma por encima (entiendo que también de marisco)... Sabía sobre todo a mejillón, pero es lo típico de la crema de marisco... Al menos fue un detalle.

Compartimos el Jamón de Praga, el paté de pato, y la ensalada con vinagreta de Champan (todos a 185czk). El primero de ellos muy sabroso, pero poca cantidad en un plato aparatoso, del segundo recuerdo que el plato estaba, que era poca cantidad, y que lo probé, pero no recuerdo el sabor (cosa rara, con lo que me gusta el paté), no debía estar muy allá; y la ensalada.. una ensalada, sin más... de hecho, repasando el ticket veo que era ensalada con queso azul... interesante, no recuerdo que llevara queso azul!. Solo recuerdo mucha hoja verde..
Photos of Apostila, Prague
This photo of Apostila is courtesy of TripAdvisor 
En cuanto a los segundos, dos platos de jabalí (wild boar, 345czk) que no probé (pero me dijeron que la carne estaba seca), dos de pato (asado, en su jugo, un par de trozos no muy grandes, eso sí muy bien presentado, con una pequeña guarnición que no recuerdo, 315), un 7 (entre rico y muy rico, me lo esperaba peor -eso ayuda a tener mejor concepto), y un cochinillo (sucking piglet, 345) cocinado 8 horas con la técnica "sous vide", que en resumen era una carne guisada con salsa, posiblemente el mejor plato de la noche, aunque como todo, un poco escaso, con una guarnición que no se si era lo que pone en la carta (Shoulet), pero que estaba muy rico (parecía un "dumpling" de patata con algo més).
De acompañamiento pedimos pan; trajeron 3 cestas de distintos tipos de pan, con 3 pequeños cuencos con aceite de oliva muy rico (así que nos pusimos morados a mojar), aunque ahora veo que nos cobraron 5 "priloha / accompaniement" de 65 coronas cada una, más 5 "Couvert / Bread" a 50, y "1 x Fire" de 0 coronas (¿qué pinta esa línea en la cuenta? Estas curiosidades hay que contarlas).

Una cerveza más completó la cena, y sin poste costó 3640 CZK (unos 145€, a 29 por persona). No especialmente caro para el centro turístico, pero sí para lo que pedimos, las cantidades y las calidades. Como apóstrofe, comentar que dimos 4.000 coronas en efectivo y el camarero preguntó en repetidas ocasiones "it's ok?". Entendimos que quería quedarse el cambio (360CZK = 14,4€), que aunque es el 10%, no lo valía (el detalle del vino, por ejemplo), así que le dijimos que no y murmurando y a regañadientes, aceptó a traernos la vuelta. En general el servicio fue "normal" (tirando a "regular": rápido, sin prestar atención... su trabajo sin más), por lo que decidimos dejar sólo un 5%.
En resumen.. no repetiremos.. salvo antojo de alguna visita!

viernes, 27 de abril de 2012

La Torre del Reloj de Praga


the-clock-tower-in-prague-11291744030SUF.jpgCualquiera que haya estado en Praga conoce la torre del reloj, quizá por eso hasta ahora no habíamos querido hablar de ella, ya sabéis, por no hablar de lo típico que viene en todas las guías. Pero si viajasteis a Praga hace más de dos años, puede que cuando volváis, algo en la torre os resulte curioso.

Ya que estamos metidos en faena, repasaremos lo básico de la torre. Se encuentra en la archiconocida Staroměstské náměstí o plaza vieja de la ciudad, en uno de sus laterales y formaba parte del viejo ayuntamiento, destruido durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. 
Si llegáis a la plaza a alguna hora en punto, es imposible que no la encontréis. La razón es que al dar las campanadas, las estatuas que adornan el reloj astronómico, hacen un pequeño espectáculo que atrae a todos los turistas de la ciudad. Al parecer en verano, es tal la masificación (el flujo de visitantes anual triplica a los habitantes), que la gente de Praga evita pasar cerca.
Tras el pequeño espectáculo, bien porque la gente quedaba algo decepcionada esperando más, bien por añadir simplemente un extra, el ayuntamiento decidió que entre las 9 de la mañana y las 9 de la noche, al finalizar el reloj si show, desde lo alto de la torre, una trompeta anunciaría la nueva hora con una breve melodía. El músico, vestido de época como los guardas de todas las torres de la ciudad, toca una pequeña melodía hacia cada extremo de la plaza, dando por finalizada la ceremonia de las campanadas.
Esta costumbre fue tomada de Polonia donde se viene haciendo desde hace tiempo. Al instaurarse en Praga, se pusieron anuncios en los periódicos buscando gente no que “supiera tocar la trompeta”, sino que simplemente “tuviera una trompeta”. Con estos requisitos, no es extraño que en los primeros meses, la novedad fuera un poco desastre. Los elegidos no eran muy expertos que digamos y por lo que dice la gente de la ciudad, tampoco muy puntuales a su cita.
Con el paso del tiempo la cosa ha ido mejorando y hasta le da un saborcillo medieval a la ciudad que no queda mal. En cuanto a la melodía que tocan, no vayáis a pensar que es nada patriótico ni nacional, al parecer es simplemente una melodía cualquiera no muy difícil de aprender… por si acaso.
Ah! Si os interesa saber más sobre el reloj, merece la pena que echéis un vistazo al evento que se organizó por su 600 cumpleaños en 2010!


domingo, 22 de abril de 2012

En la librería Shakespeare e Hijos


Cuando llevas unos cuantos meses viviendo en Praga y ya has pasado varias veces por el puente de Carlos, por la plaza del reloj y hasta por algunos museos fuera del circuito turístico normal, empiezas a pensar que ya lo has visto todo en la ciudad… ¡Nada más lejos de la realidad! Es en ese momento cuando de verdad vas a empezar a descubrir Praga.

Ahora que el tiempo ha empezado a acompañarnos, salimos cada día a dar largos paseos. El último, nos llevó por enésima vez por la calle U Lužického semináře, que lleva desde Malostranska al Puente de Carlos. Quizá otras veces con las prisas, no miráramos alrededor, pero lo cierto es que esta calle se merece un paseíto tranquilo: el museo Kafka, la calle más estrecha de Europa, regulada por un semáforo, palacios, las bonitas casas art nouveau típicas de Praga y… en el número 10, la librería Shakespeare e Hijos, un sitio sorprendente que no deberíais perderos si os gustan los libros.

La tienda está repleta de libros de todo tipo, la mayoría en inglés, pero no es eso lo más llamativo, sino lo extraño de la forma de la tienda. Una primera estancia da paso a otras dos, adornadas con mesas y sofás donde pararse un rato a hojear el primer libro se tenga a mano. Tranquilidad y ese ambiente de las bibliotecas que invita a leer cualquier cosa.

Y de pronto, una escalera que baja a una segunda planta adornada con libros colgando de la pared en bonitos expositores de madera; una buena idea decorativa para cualquier casa. Abajo, libros en francés y alemán, cómics, libros de filosofía, religión y mil otras cosas, también en un ambiente confortable. 

Las sillas plegadas en una esquina, no dejan lugar a dudas de que de vez en cuando se hacen reuniones literarias en la tienda o al menos, se hacían porque la sección de eventos de su página web no se actualiza desde verano de 2011. Es una pena, no podría imaginarme un lugar mejor para una lectura o una charla sobre literatura.

sábado, 7 de abril de 2012

Le Cafe Colonial


Vimos el barrio judío una mañana de domingo que no habíamos madrugado especialmente. Empezamos por la sinagoga Pinkas, y como cogimos audioguía, terminamos allí mismo para devolverla. Cuando lo hicimos, eran las 3.30 pasadas, bastante tarde para comer en Praga... salvo en sitios turísticos. Justo en frente de la sinagoga, vimos un restaurante abierto y entramos a preguntar.
Era el Cafe Colonial (o Bistro Kolonial, como dice el ticket), situado en la calle Široká 25/26, esquina con Žatecká; tenía buena pinta, parecía agradable y vimos en la carta un par de cosas que tenían buena pinta.
Al entrar, nos atienden en inglés y nos dicen que tienen la cocina abierta todo el día. Bien!. Es un sitio grande, y elegimos una mesa en un extremo, antes de un salón que tienen al fondo. En dicho salón había una señora comiendo algo en una hogaza de pan que tenía muy buena pinta (yo pensaba que era queso, pero debía ser una sopa de patata); en otra, unos champiñones que también llamaban la atención. Así que con eso en la cabeza fuimos a la mesa, donde trajeron la carta en inglés.
Finalmente, y además de 2 cervezas, pedimos:

  • Un paté de caza (game pate) acompañado de finas tostadas que estaba bueno (no excelente, solo bueno a secas)
  • Spiz Kolonial: Una brocheta de solomillo de cerdo, con pimiento, cebolla, una especie de morcilla, y 2 salsas (rosa y mostaza)... una presentación llamativa (la brocheta enorme de pie en el plato, como si estuviera clavada en el). Estaba bastante buena, y era buena cantidad 
  • Nakládané trio sýrů: Dados de queso (supongo que tres tipos) en un frasco de cristal lleno de aceite (y no se si algo mas), con cebolla, trozos pimiento verde y rojo, y algo más. Comestible. Parecía mas un aperitivo que otra cosa.
El servicio "regular", pues tardaron mucho en tomar nota, en retirar los platos, en preguntar si queríamos postre (queríamos, pero tardaron tanto que preferimos irnos), traer la cuenta...
Nos costó en total 544 coronas (en la propia nota ponia 23,65euros, aunque el cambio real habrian sido 22), y aunque 11 por persona es barato para lo que comimos, no dejamos propina pues el servicio no lo mereció.
No es mal sitio para comer después de ver el barrio judío, pero me habría gustado probar más cosas... ¿volveremos?

sábado, 31 de marzo de 2012

Argument - Restaurant - Cafe.



Varias veces paseando por nuestro barrio me había llamado la atención este restaurante en la calle Bubenečská 19, en frente de la embajada americana. Desde fuera, a través de los grandes ventanales, se veía un salón no muy amplio, decorado con estilo moderno (cosa rara en Praga donde abundan los "pubs", más que los restaurantes de lujo). La carta fuera da idea de que no es un sitio barato, pero por algún motivo, resultaba bastante apetecible. Así que a pesar del nombre, fuimos a cenar!

El salón que se ve desde la calle es el de fumadores; pasando al lado de la barra hacia el fondo hay un segundo comedor de no fumadores, que es a donde nos llevaron los camareros, bastante amables, y que hablaban inglés perfectamente (la zona de fumadores estaba llena, por cierto). En el salón del fondo hay un par de mesas de frente, y a la izquierda, subiendo dos peldaños, otro grupo de otras 7 u 8 mesas. En este saloncito, del techo cuelga una pequeña lámpara por cada mesa, que queda a unos 2 metros del suelo, y que el camarero se encargó de encender al llegar nosotros. Curioso que sólo enciendan las mesas ocupadas, pero resultaba en una iluminación agradable.

Pedimos dos cervezas (40 coronas cada una, lo normal por aquí) mientras mirábamos la carta de comida y la de vinos. O llegamos con hambre, o nos apetecía todo.. de lo primero que leímos, los entrantes, todos me apetecían. Al final nos decidimos por un clásico (que al ser conocido sirve para comparar la calidad!): queso de cabra gratinado sobre una tostada y compota de manzana (chutney), con ensalada. 147CZK (unos 6€). Era una sola tostada fina con la compota y el "medallón" de queso, que ni era excesivamente grande, ni excesivamente grueso, pero estaba bien de tamaño, y bastante bueno de sabor (no el mejor que he probado, pero la mezcla con la manzana quedaba bastante bien). La ensalada era escasa, pero con un aceite bastante rico. Notable.

Sillar de cordero con arroz
De segundo tomamos cordero al curry (saddle, que se debe traducir como silla o sillar, aunque no lo había oído nunca), y ternera (flank, que no tengo claro si es entraña, falda o qué, porque en inglés la vaca se corta en menos piezas que en español!).
El cordero estaba sencillamente espectacular; servido en varias lonchas, apenas sabía a curry (casi mejor, pues estaba exquisito así), alrededor del arroz arábigo, que aunque era arroz, también estaba de sobresaliente. 379 coronas (unos 15,2€).
La ternera no se quedó atrás. También unas lonchas, no muy hechas, con una salsa (reducción de Marsala) y 4 ó 5 cebollas francesas caramelizadas. Increíble, otro sobresaliente (338CZK = 13,6€). No sabría con cuál quedarme, pero si todo está tan rico, es para ir más veces.
Como la carne venía sin guarnición, pedimos unas patatas fritas caseras (ricas, por encima de la media de los restaurantes porque no estaban crudas, y estaban blandas y sabrosas), y como teníamos antojo, también pedimos pan de ajo (una bageutte pequeña, caliente, cortada en rebanadas untadas de una mezcla de aceite y ajo; también bastante rico para ser sencillamente un pan de ajo). Ambos acompañamientos 55 coronas (unos 2,20€ al cambio de marzo 2012).

Coulant de chocolate
Como no teníamos hambre pero tampoco estábamos llenos a reventar, pedimos dos postres. Un coulant de chocolate sobre salsa de vainilla (notable alto! 98 coronas, 4€), y la tarta de chocolate al Grand Marnier con helado de yogur; también bastante bastante rica 93 coronas (3,7€).

No lo he comentado al principio, al hablar de la carta de vinos... Estaba bien de variedad, y afortunadamente, no era tan caro como el Matylda. Me apetecía tinto, y me apetecía probar uno checo, así que elegí uno de los 3. La camarera me advirtió que los tintos checos que tenían no eran especialmente buenos (curioso, pero está bien que lo digan), pero aún así pedí uno. Al rato vino a decirme que tenían otro checo algo mejor, pero más amargo. Me dio miedo y dejé el que había elegido, que a la vista del ticket era "Dornfelder" (no sale en la web mientras escribo), por 469coronas (casi 19€). Era tirando a dulce (demasiado), y en efecto, no demasiado bueno, así que fue lo más flojo de la cena...

Para terminar, un licor de melocotón (Golles Merunka) en un vaso de fino de 0,02 (a pesar de que intenté pedirlo en "balloon glass with ice", debe ser que no se dice así o no están acostumbrados), por 75 coronas. Lo segundo peor con el vino, pero tenía capricho!
Total, que 2 cervezas, vino, un entrante, dos segundos, dos acompañamientos, dos postres y un licor, sumaron 1793 coronas (casi 72€), qué mas el 10% de propina (dejé 170 en realidad), hicieron 1963 coronas. Redondeando, 80€. Para lo rico que estaba todo, la cantidad, el sitio agradable y tranquilo, y el buen servicio que tuvimos, me parece barato! Volveremos.

Por cierto,curiosamente, este también tiene manteles individuales, y servilletas de papel. Los que usen tela deben ser los de super lujo!